4 de agosto de 2012

Retba, el lago rosa de Senegal

La imagen puede parecer la de un inmenso batido de fresa sobre el que flotan algunas embarcaciones. No hay ningún truco, es real. Se trata del Lago Retba en Senegal, también conocido como el Lago Rosa, a unos 40 kilómetros al sur de Dakar, la capital del país.

El inusual color de este lago africano tiene su origen en las bacterias que viven en sus aguas y en los elevados niveles de concentración de sal, una combinación química que logra como resultado teñir el agua de este color, a veces rosado, otras veces malva, según la incidencia de la luz solar en el agua en cada momento del día.


De hecho, la producción de sal es el medio de vida más importante, por no decir el único, de la mayor parte de las familias que viven en sus orillas. Para protegerse del efecto abrasivo de estas aguas hipersalinas, los esforzados recolectores de sal cubren su piel con manteca de karité y se lanzan a navegar por el lago a bordo de pequeñas piraguas con las que transportan la sal hasta el borde del lago.

Por todo el perímetro de lago se levantan estos montículos blancos y brillantes de sal que contrastan con el rosa de las aguas del lago Retba. Una postal fabulosa con un poderoso colorido, como si un artista lo hubiera pintado, de uno de los rincones más curiosos del continente africano.


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